Celac y Unasur representan cese de todo tutelaje expresa Baltasar Garzón

PARAGUAY,28 de noviembre de 2013. El juez español Baltazar Garzón aseguró aquí que la Celac y la Unasur cobran cada vez más fuerza porque su modelo de organización, de entendimiento político sin tutelaje, permite encontrar caminos para solucionar problemas comunes.

A pocas horas de llegar a Asunción, preso de una agenda implacable, el reconocido jurista aceptó conversar con Prensa Latina sobre la lucha por los derechos humanos y la expectativa de la nueva Latinoamérica.

Al referirse al nacimiento de los instrumentos de integración en la región, Garzón sentenció que la Comunidad de estadosLatinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) demuestran la vitalidad de esta parte del planeta donde ya no se habla de relaciones norte-sur y se cuestiona hasta el papel de la OEA y su existencia.

No dudó en afirmar que, en cambio, "en la Celac, en la Unasur, nadie tutela el proceso, todos están al mismo nivel, y eso es fundamental sobre todo si se quiere asumir la identidad y la igualdad inexistente en otros organismos".

"Creo que Celac y Unasur están tomando cada vez más fuerza porque su modelo de organización, de tomar decisiones, de entendimiento político sin tutelaje de cualquier tipo, permite encontrar caminos comunes para solucionar problemas comunes", recalcó.

Garzón abundó en el tema resaltando que ese principio de solidaridad, de igualdad, es el que puede conseguir una América Latina totalmente transparente y democrática.

En Paraguay acaba de escuchar de la voz de dirigentes campesinos, indígenas y sindicales relatos y denuncias sobre difíciles situaciones en este país en efervescencia política y ofrecer como única receta la continuación de la lucha hasta que el Poder acepte escuchar.

Yo creo que América Latina, a pesar de que falta mucho camino por recorrer es, sin lugar a dudas, uno de los territorios en los cuales más se avanza en la consolidación de esa lucha por los derechos humanos en comparación con el retroceso en otras partes del mundo, expresó.

Para el juez, famoso por su combate a la impunidad, lo anterior sucede porque en la región existe una búsqueda de la propia identidad y el concepto de Patria Grande de mano de las luchas sociales, reivindicando espacios antes ocupados por la represión.

Habló del incremento de una conciencia de búsqueda y encuentro del camino para que las víctimas sean reparadas con verdad y justicia como consecuencia de los cambios registrados en Latinoamérica.

Eso es consecuencia del Sur-Sur sin el patrón permanente y el ojo vigilante de Estados Unidos, mostrado claramente por los servicios de inteligencia norteamericanos, planteó.

En la conversación recordó las negras décadas de imposición y dominio de Washington y explicó que solamente cuando Estados Unidos sea capaz de asimilar lo que está sucediendo en América Latina podrá transitar por un camino global de entendimiento.

El juez no olvidó mencionar lo que significa su vida ahora en América Latina, en Argentina, algo calificado por él como un gran privilegio y convencimiento de la falsa percepción existente muchas veces en España sobre la región.

Reconoció la campaña de los sectores retardatarios contra el gobierno de Cristina Fernández, pero resaltó la energía de la mandataria, el mensaje dado desde Argentina al mundo sobre la forma diferente de hacer las cosas en lugar de la práctica neoliberal que algunos quieren imponer.



Ya al final de la conversación, recordó que su amigo desaparecido, el escritor portugués José Saramago, se autocalificaba de pesimista positivo.



"El decía que los optimistas todo lo ven bien y por tanto nunca hacen nada, los pesimistas negativos todo lo ven mal y se quedan quietos, y los pesimistas positivos son quienes ven las cosas mal pero que se pueden mejorar. Yo soy un pesimista positivo".(PL)